18 de agosto de 2014

Los hijos del Chorreo económico

Tacora (FOTO Emily Alvarez 2do puesto National Award Perú 2013)

Tacora (FOTO Emily Alvarez 2do puesto National Award Perú 2013)

Hace ya varias semanas, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) publicó que más del 80% de las empresas peruanas es informal y que el empleo formal crece a tasas muy pequeñas mientras que la economía lo hace en más de 5% al año, en promedio. ¿Paradojas de una economía robusta que crece “sin trabajadores”?

En el Perú, solo dos de cada 10 trabajadores tienen un seguro que los cubra si se enferman ellos o sus familias. Solo dos de cada 10 tienen derecho a que les sigan pagando mientras se curan. Los otros ocho no pueden darse el lujo de enfermarse ni tienen derecho a recibir un preaviso de despido, ni a Compensación por Tiempo de Servicios (CTS), ni a vacaciones pagadas, ni a pensión. Casi 13 millones de peruanos que trabajan (de un total de poco más de 16 millones) no cuentan con ningún mecanismo de protección social. (Y pensando que AFP o CTS eran temas prioritarios para el país… Qué ternuritas).

Puede ser confuso que el Ministerio de Trabajo contabilice más de 10 millones y medio de trabajadores adecuadamente empleados (con 13 millones de informales), pero eso solo quiere decir que trabajan en alguna cosa para la que están adecuadamente calificados, no que les pagan las vacaciones ni que tienen cobertura social.

Pero, ¿no que la economía avanza como un tren todos los años desde hace como 20 años? ¿No era que las inversiones no han parado de llegar generando crecimiento económico que a la vez ha generado trabajo y bienestar? ¿Qué pasó? Pues pasó que esa promesa no se está cumpliendo.

Es verdad que hay menos pobres, que hay más consumo, que hay más personas capaces de satisfacer sus necesidades básicas. Todo esto es cierto y es muy bueno. Pero a estas alturas resulta evidente que el “modelo” (las comillas son porque no lo es realmente) que nos han vendido como “el mejor” (aquí las comillas son porque es casi casi una cita de cada defensor del estado actual de las cosas) de todos los modelos que hay, tiene sus límites o simplemente se alimenta de los recursos que se generan en los extramuros de sí mismo: en la informalidad.

Porque, entonces, ¿cómo explicarnos de manera razonable que el 80% de las empresas de todas las zonas urbanas del Perú sean informales?

Chiste Forges contrato temporal

¿Cómo así es que solo una de cada 10 empresas es formal? Si las 6 millones 459 mil empresas informales de todo el país emplean a seis de cada 10 trabajadores, ¿para quién trabajan los otros dos trabajadores informales que nos sobran (recuerda, ocho de cada 10 son informales)? ¿Acaso empleados en alguna empresa formal? Bueno, pues parece que sí.
El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), publicó un reporte que, en realidad, no hace más que confirmar lo que ya sabíamos pero de lo que no nos gusta hablar para no ser tildados de envidiosos, resentidos y hasta de huachafos (porque es tan poco fashion eso de estar quejándose de la desigualdad cuando el coeficiente de GINI dice que somos menos desiguales que antes): el crecimiento ha permitido que la situación económica mejore más para unos pocos que cada vez son menos.

Algunos dirán “¿pero cómo es eso posible si en ciudades como Ica y Trujillo hay pleno empleo y la gente que trabaja tiene con qué sostenerse?”. Sí, eso es cierto, pero no necesariamente en ese orden ni por esas razones. Si fuera así, los indicadores de seguridad, salud, acceso a servicios financieros y de adquisición de seguros hubieran experimentado una tendencia positiva explosiva en el tiempo y no ha sido así. Tampoco hace un año, ni dos.

empresa informal

Resulta que los hijos del chorreo económico viven afuera del sistema que no les prodiga bienestar ni crecimiento de la manera ofrecida pero al que estos le siguen dando de comer: si la economía formal representa el 80% del PBI pero solo el 20% de los trabajadores son formales y tiene derechos, algo definitivamente no cuadra.

Claro, la diferencia podría estar en la productividad: en el sector formal moderno un trabajador puede producir fácilmente hasta cinco veces lo que produce un informal. De ahí podría inferirse que un trabajador formal debe ganar bastante más que un informal, ¿cierto? La meritocracia del sector formal moderno de la que hemos venido hablando desde hace años, ¿cierto?
No. 

De los menos de 3 millones de afiliados que aportan a las AFP (el 100% formales), más del 60% gana menos de S/.1.000 al mes y la mensualidad de un colegio privado con cierta reputación puede superar los S/.2.500 y muy rara vez ser menor a S/.1.000. Y mejor no hablemos de las universidades con egresados de alta empleabilidad, son carísimas y en la mayoría de los casos las pensiones empiezan muy por encima de los S/.1.000. ¿Cómo se construye productividad en esas condiciones? ¿Acaso trabajando más horas con menos sueldo, por ejemplo?

Así es, mi estimado. Mención aparte merece considerar que el costo de la mano de obra industrial en el Perú está entre las cuatro más bajas del mundo, según  el último reporte del departamento de Trabajo de Estados Unidos. Por supuesto, estos son promedios que dicen que lo que sucede en el sector informal solo es un reflejo de lo que sucede en el  formal (y viceversa): busca hacer sostenible su competitividad a través del precio del trabajo.

informal

En los últimos 23 años (desde 1991) los ingresos de los trabajadores se han reducido a la mitad si lo comparamos con el PBI: hoy equivalen a 22%. En el mismo lapso, las utilidades de las empresas se duplicaron (en realidad se multiplicaron casi por tres, pero no hay que ser envidioso) y hoy representan más del 65% del PBI.

Para tener una idea: en las economías en desarrollo los salarios representan en promedio el 58% del PBI y en los países desarrollados el 65%. Eso decir que en el Perú sí hay más plata, sí hay más utilidades y sin embargo los salarios no solo no crecen sino que se reducen en relación a lo que se produce. Hoy, las ocho horas laborales son un bello recuerdo opiáceo para algunos y una pesadilla sin sentido para otros (y que ojalá no vuelva) porque es una traba a la productividad y ya vimos por qué. El sueldo mínimo es y seguirá siendo S/.750 por un buen tiempo y toda la economía informal lo seguirá utilizando como referencia para pagar miserias.

El extremo de una situación semejante no es difícil de imaginar, ¿cierto? Ya lo vimos y vivimos varias veces. El discurso que dice “este es el camino adecuado” se seguirá desgastando hasta la insostenibilidad o, tal vez, ojalá, irá mutando en uno más racional y equitativo. Nadie quiere caridad ni regalitos, lo que se busca es que todos tengan las mismas oportunidades de tener éxito y de fracasar, un poquito de justicia porque los desequilibrios ya inundan todas las facetas de nuestra sociedad.

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Que te ofrezcan que el crecimiento traerá bienestar es una cosa. Que luego, cuando este no se traduzca en todo lo que te ofrecieron, te digan que es porque tienes que estudiar es un rodeo atribuible a problemas de comunicación. Pero cuando, convertido en profesional, no encuentras trabajo o encuentras uno bajo condiciones abusivas en donde encima te maltratan porque tu cartón es de una universidad “chica” o “negocio” que pudiste pagar a duras penas, con un enorme sacrificio personal y familiar, es normal sentirse estafado, ¿o no?

“De alguna manera es un círculo vicioso y salir de él será difícil pero solo eso y una institucionalidad más robusta son lo único que hará sostenible nuestro crecimiento ”, nos dijo el economista jefe para América Latina del Banco Mundial, Augusto la Torre.

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Por eso es que el 80% de los trabajadores son informales, porque no pueden acceder ni a las calificaciones ni a los pocos puestos de trabajo formales que hay en el mercado. Además, el “costo de la formalización es muy alto” (como no se cansan de repetir Confiep y sus amigos) y hay que seguir produciendo como sea.

El director y economista jefe de Macroconsult, Élmer Cuba, insiste en que “hay que aumentar la productividad de las pymes y bajar los costos de la formalidad para aumentar el impacto del crecimiento sobre la formalización [porque] Aparentemente, la regulación diferenciada [para Mypes] no es suficiente”.

Pero, ¿cómo se obliga a ser formal a alguien que piensa que el Estado le está robando cada vez que paga un impuesto o lo obliga a aportar a su AFP?

Sin embargo, quizás estamos haciendo la pregunta equivocada. Como explica la directora de emprendimiento sostenible e inclusión social de la escuela de graduados de la Universidad del Pacífico, Vanina Farber, PhD; la economía informal y las condiciones de trabajo y de vida suelen estar interrelacionadas. Por eso, mejorar las condiciones de trabajo significa también mejorar las condiciones físicas y psicosociales y la seguridad de un ingreso para los trabajadores y la interrelación entre sus trabajos, sus familias y sus vidas en comunidad.

De hecho, continúa Farber, la informalidad suele ser entendida en un contexto legal –actividades que están fuera del alcance de la ley– pero se trata también de un asunto de buen gobierno y buenas prácticas institucionales. Y dejar de considerar esto último puede ser contraproducente. David Tuesta, economista y director global de inclusión social del BBVA, tanto como La Torre, del Banco Mundial, coinciden con esta última perspectiva.

No se trata pues, de no pagar impuestos, sino que es la única salida que el “modelo” económico le deja a muchísimas personas. Como vimos, a 8 de cada 10.

La cultura combi, que no es otra cosa que la racionalidad del consumo y de la búsqueda de maximizar beneficios llevadas a su extremo, está en todas partes y en todos los niveles socioeconómicos. El discurso es el mismo: no me pongas trabas, déjame trabajar, no me obligues a pagar seguros, no me obligues a pagar multas por contratar ilegalmente dependientes como si fueran locadores de servicios, no me obligues a darles 30 días de vacaciones ni a dar explicaciones para poder despacharlos cuando estos cholos se pongan lisos y quieren que los traten como a gente.

“¡Déjame trabajar!”, repiten, lo mismo una empresa enorme agremiada en Confiep que el chofer de una combi de Orión.

Pero tú, informal, ¿de qué te quejas si ni siquiera pagas impuestos?

Fuente:

No al gato por liebre

15 de agosto de 2014

“Las universidades públicas tendrán más presupuesto en función de su desempeño”

El ministro de Educación, Jaime Saavedra, adelantó que en un par de meses debe estar listo el decreto supremo que desactivará definitivamente la Asamblea Nacional de Rectores y pondrá en marcha la superintendencia de las universidades.
¿Cuál es la ruta a seguir con la nueva Ley Universitaria?
Ya se formó el grupo de trabajo para la constitución de la Superintendencia Nacional de Educación Universitaria (Sunedu), y hay otro grupo para la desactivación de la Asamblea Nacional de Rectores y del Consejo Nacional para la Autorización de Funcionamiento de Universidades (Conafu).

Se habla de que Javier Sota Nadal sería el presidente de la Superintendencia…
Yo he escuchado varios nombres, y creo que la creatividad de la gente es muy grande. No he conversado con ninguna de las personas que han citado. Pero sí, ya hemos iniciado conversaciones. En las próximas semanas tendremos una decisión.

¿Cuál es el perfil que se busca?
Debe tener doctorado, más de diez años en actividades académicas y de gestión, requisitos que ya los plantea la propia ley. El tema es que el reto de elegir es complejo y complicado, pero eso es lo que requiere el sector educativo, pues necesita de una nueva institucionalidad. La formación del primer equipo es crítica, porque este será el que le dé la personalidad a la Superintendencia.

Durante el debate de la ley, un sector de los empresarios se opuso al proyecto. ¿Cómo acercarse ahora a ellos?
Es posible que el acercamiento a los empresarios sea ahora más complejo, pero nuestro objetivo central es asegurarnos de que los jóvenes tengan acceso a una educación de calidad, con una inversión privada y pública de calidad.

¿Eso implica que el inversionista también vea esta actividad como un negocio?
Si el empresario logra balancear, dar un servicio de calidad que le permita al joven tener un espacio de innovación y creación, y si al mismo tiempo tiene ganancias, bienvenido.

¿Cuántas universidades se tendrían que cerrar para cumplir con ese estándar?
Nunca voy a dar un número. Pero es evidente que hay universidades que no cumplen los estándares.
El objetivo es que inviertan para conseguir ese estándar, porque no es que no necesitemos más universidades. Queremos tener una buena oferta de educación superior, con universidades e institutos tecnológicos de calidad.

En el cálculo, entonces, ¿sí puede haber cierre de universidades?
Las universidades y las carreras que no se adecuen en los plazos que se han dado tendrían que cerrar.

¿No cree que en algunos puntos la ley desalienta la inversión privada?
Si desalienta la mala inversión me parece bien. La idea es que la ley aliente la buena inversión privada.

Han hecho una nueva Ley Universitaria sin presupuesto que la financie. ¿Lo notaron?
El presupuesto del próximo año no está definido. Pero el punto no es cuántos recursos adicionales van a ir a las universidades, sino cuál es la lógica de esos recursos. Algo que sí vamos a intentar es que parte del presupuesto del 2015 esté en función de los planes de expansión del posgrado y ligado a indicadores de desempeño.

¿Como una suerte de premiación?
Es la misma lógica que hay con los gobiernos regionales, con los que tenemos compromisos de gestión.

¿Es una suerte de bono?
Es una suerte de presupuesto adicional. Con las universidades buscamos indicadores de gestión o de empleabilidad de sus egresados.

¿Los empresarios nunca lo buscaron para cuestionar la nueva ley?
A mí lo que me importa es lo que reciben los chicos. He hablado con rectores de universidades públicas y privadas, y lo que importa es la calidad de la educación que reciben los chicos más que el interés de los privados.
“Hay mucha dispersión en la calidad de la enseñanza superior”

Con la calidad de las universidades públicas que hay en el país, ¿matricularía a sus hijos en una de ellas?
Mis hijas estudian aquí…

¿En una universidad estatal?
En una universidad privada. Pero creo que hay de todo…

¿Pero no las matricularía en una pública?
Dependiendo de qué carrera… Hay mucha dispersión en la calidad de las universidades públicas y mucha dispersión en la calidad de las privadas. Hay carreras excelentes en la universidad pública y otras que no; lo mismo sucede con las privadas.

Tomado de:

Gestión

14 de agosto de 2014

AFP: Una reforma confusa y una jubilación que excluye al 75% de peruanos

Cambios. El trucado paso de flujo a saldo, pilar de la reforma de las AFP, impidió el ingreso masivo de la competencia. El futuro exige repensar sistemas de pensiones.





Tras 19 años de inamovilidad en la regulación del Sistema Privado de Pensiones, que se caracterizó por ostentar las comisiones más altas de toda la región, la aprobación en 2012 de la primera ley de reforma (29903) abrió una ventana para el ingreso de la competencia y, por lo tanto, para la reducción de las comisiones y para una mayor transparencia. 


Uno de los pilares fundamentales, promovido por el ex congresista oficialista Jaime Delgado, es el paso progresivo de comisión por flujo a comisión por saldo y, de esta manera, obligar a las AFP a mejorar la rentabilidad de los fondos de pensiones y facilitar la entrada de la competencia. 

Delgado explica este cambio con la metáfora del inquilino. "¿Que le conviene más a un inquilino, pagar el alquiler mes a mes (comisión por saldo) o pagar 40 años por adelantado (comisión por flujo)?", pregunta. "La comisión por saldo le daba al afiliado toda la capacidad negociadora y abría la puerta para que entraran 20 AFP en el Perú". 

Sin embargo, tras una intensa campaña de comunicación de las AFP, dos millones de afiliados optaron por quedarse en la comisión por flujo. 

"La gente hacía cola desesperada y el gobierno fue sumamente insuficiente", describe Delgado. "El único que se enfrentó a esto fui yo y ni la SBS (Superintendencia de Banca, Seguros y AFP) ni el presidente abrieron la boca y las AFP se salieron con la suya". 

A pesar de este bache, a través de la primera licitación realizada en enero de 2012 entró al mercado peruano una nueva AFP (Hábitat), que fue quien ofreció menores comisiones. Durante un plazo de dos años absorberá a los nuevos afiliados. Después, estos podrán tener la libertad de cambiarse si lo desean. Este modelo de licitación fue copiado del adoptado por Chile, que llevó al ingreso de dos nuevas AFP. 

"Si no aparecía Hábitat, una internacional, las comisiones nunca iban a bajar", consideró el economista Javier Zúñiga. "Las AFP peruanas pusieron las comisiones que les convenían, pero pudieron hacer un esfuerzo mayor y no lo hicieron", sostuvo.

Sin embargo, la joven reforma, cuestionada en estos días por el confuso aporte de los trabajadores independientes, resulta insuficiente ante un sistema privado y un sistema público que en total cubren tan solo a 22% de la Población Económicamente Activa (PEA).  Esto exige, a juicio de los expertos, repensar el sistema. 

Para el economista Richard Webb, tal y como declara hoy en la entrevista del suplemento Domingo, la evidencia más clara del fracaso de los planes pensionarios es Pensión 65. "Este programa ha entrado a hacer lo que el sistema de pensiones no hizo", declara respecto a la inexistencia de una pensión mínima en el sistema privado. 

Para Jaime Delgado, ante la alta informalidad, no puede seguir basándose el sistema pensionario en una relación laboral. "¿Por qué no pensar en un sistema pensionario que se base en otro tipo de contribuciones, por ejemplo los impuestos?", plantea. "No todos son trabajadores pero sí consumidores y pagan su IGV", propone para luego señalar que esto no significa una subida de los impuestos, sino destinar un monto de estos a crear un "piso solidario" que sería incrementado por las contribuciones individuales a las AFP o a la ONP.
 

ENFOQUE

Es necesario un fondo Multiproducto

Juan José Marthans
Catedrático de la Universidad de Piura.


En Perú se hizo un "copy paste" del Sistema Privado de Pensiones chileno, pero nuestro mercado laboral es sustancialmente diferente. Luego de 21 años, como resultado de este copy paste es un mercado poco profundo. El nivel de cobertura compromete al 14% de la Población Económicamente Activa (PEA). Si agregamos los aportantes de la ONP, estamos hablando del 22%. El sistema previsional peruano ha sido insuficiente.

Según un estudio de mercado realizado entre aportantes jóvenes y futuros aportantes que hizo la Escuela de Dirección de la Universidad de Piura, es necesario que las AFP ofrezcan un fondo "multiproducto" que permita sacar ocasionalmente un porcentaje del fondo de pensiones para financiar gastos médicos, pagar un crédito hipotecario o financiar estudios del afiliado.

En Perú se ha muerto gente por una enfermedad sin opción de recuperarse porque el fondo no era aplicable para salvarle la vida. Eso no tiene sentido. En todos estos casos estamos contribuyendo al objetivo del fondo, que es cubrir una tercera edad con un mínimo de bienestar. Es hora de crear no solo un sistema multifondos sino también multiproducto.

Fuente:

La República

4 de agosto de 2014

Perú: Privatizarán empresas de electricidad

La medida, que fue anunciada este viernes, ha generado rechazo en Perú. Representantes de la sociedad civil y sindicatos no han descartado el inicio de una ola de protestas.





El ministro de Economía y Finanzas de Perú informó que privatizará hasta 49 por ciento las empresas de generación eléctrica públicas de ese país.


Con esta medida, el presidente Ollanta Humala busca iniciar una apertura para la inversión privada en el sector energético con la finalidad de mejorar la prestación del servicio eléctrico.

El proceso de privatización que se promueve en este sector energético no deberá sobrepasar del 49 por ciento con la finalidad de que el Estado no pierda el control total de estas empresas.

Tras el anuncio surgió la preocupación de despidos masivos y el alza de tarifas por parte de trabajadores y especialistas.

Para el experto en hidrocarburos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Jorge Manco, el tema requiere un gran debate nacional con participación de los colegios profesionales, ONG, universidades y usuarios.

“Lo que no pudo hacer Fujimori y Toledo lo quiere lograr este gobierno. Es la desesperación del ministro Luis Castilla de querer buscar mayores recursos, sobre todo en las empresas estatales de distribución porque las de generación igual tienen rentabilidad así funcionen a media caña”, explicó.

El dirigente de la Federación Luz y Fuerza de Trujillo, Luis García Ellén, manifestó que no descartan medidas de lucha como marchas y protestas.

“El hecho de que el sector privado participe en el capital de las empresas eléctricas públicas hasta en 49% por ciento es negativo para los trabajadores, ya que conllevaría a despidos masivos, por eso estamos coordinando con las diferentes bases de la federación para determinar qué acciones tomar a fin de contrarrestar la privatización”, expresó García Ellén.

Fuente:

Periodismo Alternativo