21 de junio de 2013

Perú: Universidades, calidad educativa, investigación y economía

Gestión.pe: Para mejorar la educación superior y la investigación

Opinar sobre un dictamen de veintinueve proyectos de ley -todos presentados por congresistas- a los que la Comisión de Educación, Juventud y Deporte del Congreso ha denominado la "Ley Universitaria" no es algo que podemos hacer en este medio. Buscaremos opinar sobre algunos de los aspectos importantes de la regulación antes que alguien jale el gatillo y se apruebe esta Ley Universitaria tan cuestionada. Empezaremos hoy por recordar dos conceptos económicos que deberían enmarcar el debate respecto a la ley en cuestión.

Primero, para ilustrar el problema que enfrentamos basta saber que ninguna universidad peruana aparece en el reconocido ranking internacional Shanghai 2012 de las quinientas mejores universidades del mundo (ver). Siendo más modestos y midiéndonos a nivel latinoamericano, sólo una universidad peruana se encuentra entre las 50 mejores de la región (en el puesto 23, ver cuadro). En la misma línea, los resultados del Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial indican que tanto la educación superior como la investigación y desarrollo que se debe originar en gran parte en las universidades son dos de nuestras más grandes debilidades competitivas. El reto, pues, es mejorar la calidad de nuestras universidades y de la investigación que deberían realizar. (Click para agrandar la imagen).

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La intervención del Estado en estos dos temas se justifica por la misma falla de mercado: los beneficios que obtiene la sociedad cuando ambas actividades se realizan correctamente son mayores a los beneficios que obtienen el estudiante o investigador. Es decir, los beneficios sociales son mayores a los privados y existe una "externalidad positiva". Además, como hemos mencionado antes (ver), el servicio de educación presenta importantes problemas de información para los usuarios. Finalmente, tanto la educación como la innovación son bienes públicos, es decir, la innovación beneficia a la sociedad y se puede impedir que alguien la consuma y la educación universitaria no se agota al impartirse a un alumno.

Dada la naturaleza del problema, la intervención del Estado para resolver estos problemas se debe focalizar en asegurar que se genere la suficiente cantidad y calidad de educación superior y de investigación. La manera de asegurar la mejor calidad y cantidad de investigación en las universidades es que los recursos disponibles para ella sean asignados por fondos concursables a las entidades mejor preparadas para utilizarlos. Este mecanismo es el que ya opera exitosamente con fondos públicos el internacionalmente reconocido FINCYT (ver IPEOpinión). La pésima idea del canon universitario, que asigna cuantiosos recursos sin considerar la capacidad de utilizarlos, debe eliminarse cuanto antes. Es decir, los recursos deben ir a un fondo de investigación y desarrollo para las universidades que estén en capacidad de usarlo (Cayetano, PUC, UNI, San Marcos y Agraria, por ejemplo). Estas, a su vez, pueden hacer convenios con otros centros de enseñanza en las zonas asociadas al canon, por ejemplo. Es absolutamente absurdo pretender que se haga investigación en decenas de universidades, que no pueden ni completar los formularios de un concurso de investigación -como nos lo dijo un investigador de una universidad pública líder-.

En cuanto a la educación superior, las fallas de mercado sugieren que el problema se aborde mediante mecanismos de acreditación y certificación. El problema central es quién tiene la responsabilidad de acreditar y certificar. Una posibilidad que barajan expertos en el tema es que las universidades líderes, que pueden definirse objetivamente con los mismos criterios del ranking citado u otros generalmente aceptados, certifiquen a las facultades de otros centros de estudio para que operen y puedan otorgar títulos universitarios.

Dudamos que la mazamorra producto de 29 proyectos de ley distintos y el intenso lobbying de los muchos intereses económicos en juego pueda resultar en una legislación deseable. Mejor sería un proyecto preparado por verdaderos expertos con el apoyo del Ejecutivo, pero no es claro si esto será alguna vez posible.

Tomado de:

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me parece poco consistente y fidedigno esa relaciòn de Universidaes que estan en ranking, presumo que con calidad, yo tengo otra relaciòn de Universidades que estan acreditadas en el Perù y no se cuenta con la Universidad la Catòlica, se cuenta con la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Agraria